Día de la Madre Tierra y COP 21

Entrevista a Cesar Perez Ostalé, miembro de Ecologistas en Acción Valencia

Ayer se celebró el Día de la Madre Tierra, el Día de la Pachamama. Además, es el día en que los Acuerdos de París establecidos en la Cumbre del Clima de París (COP 21) se firmaban en la ONU. Pero, ¿quiere decir que se firman y entran en vigor? No, pues se necesita la ratificación de al menos 55 de las partes involucradas, que sumen en total el 55 % de las emisiones globales.

El documento de París identifica al cambio climático como “una amenaza apremiante y con efectos potencialmente irreversibles” para la humanidad y el planeta, sin embargo, se está tratando con un fenómeno aislado de muchas áreas que afectan directamente al calentamiento global. Se habla de reducción de emisiones globales, pero no de cómo exactamente. ¿Es posible una reducción sin un cambio de sistema de producción? ¿Sin un cambio de sistema económico actual de grande escala, voraz ante todo a su paso? ¿Es posible sin poner freno al libre albedrío a las empresas transnacionales? ¿Es posible si se siguen financiando la extracción y mercado de combustibles fósiles? O, ¿si se sigue con el proceso de deforestación?.

La COP21 tiene el punto positivo de haber conseguido la participación y el compromiso de más de 200 países en reducir el calentamiento global a 1,5 ºC como máximo, pero no fija los medios para lograrlo.

La lucha por la justicia ambiental no es algo aislado.

Tras estas reflexiones quería compartir una entrevista con Cesar Perez Ostalé, miembro de Ecologistas en Acción Valencia, justo antes de la cumbre. Él se define así: soy un activista, con más de cuatro años dedicando gran parte de mi tiempo libre a formarme, leyendo estudios e informes sobre medio ambiente, recursos energéticos, justicia climática, pero lo mío es la agroecología. Agroecología para enfriar el planeta.unnamed

¿Qué significado tiene para usted a título personal la celebración de esta cumbre?

Es un momento crítico, para el planeta y la supervivencia de miles de especies incluída la nuestra. Para el movimiento ecologista y, en general, para la sociedad civil comprometida supone ver hasta donde llegaran tantos esfuerzos por intentar revertir una situación que definitivamente se nos escapa de las manos.
La COP21 nos ofrece una oportunidad necesaria para abrir los ojos de la ciudadanía y situar el problema ambiental en el mismo contexto y lugar que el problema económico o social. Todo forma parte de las consecuencias del modelo económico, político y social actual. Quiero decir, que la lucha por la justicia ambiental no es algo aislado, es la misma lucha que la lucha por una vivienda y un trabajo digno, por la sanidad y la educación pública, por el feminismo, por un cambio de modelo energético, etc.

El objetivo de reorientar la actividad económica hacia modelos bajos en carbono, es uno de los puntos de las políticas de mitigación del calentamiento global en España. Sin embargo, se invierte una cifra importante en la adquisición de petróleo, gas y uranio. Según el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2013 realizado por La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), la economía española expatria cada día hasta 120 millones de euros para conseguir estos “bienes”.

Nada más lejos de la realidad. Los sucesivos gobiernos han aprobado progresivamente leyes cada vez más lesivas para el desarrollo de las renovables, con el único objetivo de defender los intereses del oligopolio eléctrico. Asimismo, se intentan impulsar normas que impiden el desarrollo del autoconsumo, algo que va contra toda lógica en el actual marco de crisis climática. Mientras, en otros países del entorno, la presión de la ciudadanía a favor de un modelo energético diferente que contribuye a crear leyes de transición a las renovables como en Alemania o Francia. El Estado español, sin embargo, aprueba normas para impulsar el fracking o las prospecciones petrolíferas. Al respecto, son conocidas las campañas de Ecologistas en Acción en contra del fracking y de las prospecciones petrolíferas, tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico, elaborando estudios de impacto ambiental, presentando alegaciones a los proyectos, organizando movilizaciones…

Además de la tasa de carbono a nivel europeo, ¿qué tipo de políticas existen en España en concreto en este tema?

En España entre 2005 y 2007 se superaron en un 50% las emisiones con respecto a 1990. La crisis económica ha tenido su repercusión en una bajada de producción, consumo y movilidad y el efecto de reducir las emisiones. Pese a ello, las aumentamos un 22,5% y sólo pudimos cumplir nuestros compromisos comprando derechos de misión por valor de 800 millones de euros. Algunos de los sectores claves del modelo económico español: las infraestructuras, la edificación, el transporte, el turismo o el petroquímico son altamente consumidores de energía, y tienen un alto impacto ecológico. Piensa que para construir un metro cuadrado se necesitan 1 tm de recursos. Por otro lado, la concentración de la población en grandes núcleos urbanos requiere un consumo ingente de recursos, mientras que el medio rural es abandonado con la consiguiente pérdida de capacidad de resiliencia que aporta el sector productivo ligado a la tierra.

¿Existe voluntad política real de actuar frente al cambio climático? ¿Qué influencia tiene esta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático?

Existen formaciones políticas más sensibles que otras, espoleadas por fracciones de sus votantes que revindican políticas sostenibles, pero desgraciadamente en el juego de la política entran los mercados y los votos. Las políticas de austeridad ecológica son consideradas como una pérdida del nivel de bienestar alcanzado, por lo que ninguna formación se atreve de verdad a afrontar el problema desde la reestructuración global de la economía. Se sigue hablando de crecimiento económico como solución, obviando que es este el problema estructural. No podemos seguir creciendo en un mundo finito de recursos propiciados todos por la biosfera, máxime cuando ese crecimiento implica la destrucción o el agotamiento de las propias fuentes de las que se abastece. La firma del Tratado de libre comercio entre EEUU y UE, conocido como TTIP, este tratado que supondrá una pérdida total de soberanía alimentaria y de un aumento muy significativo del deterioro ambiental. Se trata de un acuerdo secreto en el que una vez más la sociedad civil no está invitada a participar y que impondrá un Tribunal de competencias que enfrentará a grandes corporaciones, frente a gobiernos para imponer sí o sí técnicas tan dañinas como el fracking, o cultivos transgénicos. Desgraciadamente en nuestro país los representantes de las dos mayores formaciones políticas están a favor de la firma de dicho tratado, y tratan de vendérnoslo como la oportunidad de seguir creciendo, de crear miles de puestos de trabajo.

Se habla de incluir la cuestión de derechos humanos y derechos del pueblo indígena en los acuerdos que salgan de esta cumbre: ¿qué derechos humanos se ven directamente afectados?

Lanzo una pregunta, cuya respuesta se da sola: en este mundo globalizado absolutamente injusto, ¿quién iba a pagar en primera instancia los platos rotos? Pues, evidentemente, los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad, quienes precisamente son los que menos han contribuido a las circunstancias a las que nos enfrentamos, y con los que mantenemos una deuda ecológica impresionante. El cambio climático frena el desarrollo de los pueblos, dificulta la erradicación de la pobreza e incrementa la desigualdad entre países y en el interior de cada país, y vulnera Derechos Humanos básicos, como el derecho a los alimentos y al agua, a la salud, a vivir en su propio país, el derecho a la vida, a la paz…

Definitivamente soluciones como los agrocombustibles deben de ser descartadas como tal, porque ponen en riesgo la soberanía alimentaria de los pueblos.

Si le digo: Economía verde o biocombustibles.

Ya se vio el devastador efecto sobre el derecho a la alimentación que supuso en muchos países del sur global la transformación de las tierras de cultivo destinadas a la alimentación en campos de biocombustible. El precio de los alimentos básicos – la harina, el maíz, el arroz – sufrió un subida espectacular, afectando de desigual manera al norte que al sur, tanto es así que es el origen de numerosas revueltas civiles en todo el mundo. Pero claro, los agrocombustibles, una herramienta más de la llamada economía “verde” tenían que seguir manteniendo nuestros motores. Y, las grandes compañías automovilísticas se habían comprometido a reducir sus emisiones fruto de negociaciones como la COP 21 a la que nos enfrentamos. Yo digo medidas que tienen como consecuencias: acaparamiento de tierras y recursos, contaminación…

La Declaración de ONU sobre el Medio Ambiente Humano ya establecía un derecho de las personas a “condiciones de vida satisfactorias en un ambiente cuya calidad les permita vivir con dignidad y bienestar” y, en consecuencia, el “deber solemne de proteger y mejorar el medio ambiente para las generaciones presentes y futuras”…

A todas luces estos derechos cada día están más lejos de cumplirse. La herramienta más eficaz para situar los Derechos Humanos en el centro de las medidas es, sin duda, incluir en todos los procesos de toma de decisiones a todos los grupos humanos, y en especial a aquellos que son más vulnerables y sufren con mayor intensidad las consecuencias de un modelo que les ignora. La participación y el control por parte de la ciudadanía deben convertirse en mecanismo fundamental de la lucha contra el cambio climático.

¿Qué expectativas existen de que salgan unas medidas concretas, sobre todo vinculantes, de esta conferencia?

Nosotros entendemos, respaldados por numerosos estudios científicos, que para mantener el clima dentro de unos niveles de seguridad, que garanticen que no se ocasionaran impactos irreversibles, debemos de evitar un incremento de la temperatura superior a 1,5ºC para final de siglo. Para ello, deberíamos de reducir nuestras emisiones (¡ojo!) con respecto a 2010 en un 95% en 2050. Lo que trasladado a escenarios como la Unión Europea, significaría disminuir las emisiones a 0 en 2050, en un escenario de progresión lineal con todos los actores trabajando en esa descarbonización mundial. El punto medio se situaría en 2033, donde se debería de producir un descenso de las emisiones europeas a la mitad de las actuales. Y, ahora te devuelvo yo a ti la pregunta, como ciudadana del hemisferio norte industrializado: ¿esto será posible? Creo que respondo así a tu pregunta.
Para lograr limitar el incremento de temperatura a 2ºC se precisa de un plan de emergencia a la altura de las circunstancias y ello requiere un acuerdo global para dejar de extraer combustibles fósiles. Los grandes grupos de poder están dispuestos a hablar de cambio climático, mientras éste pueda ser presentado como una oportunidad de negocio, dentro de la lógica del mercado.

Los compromisos que están aportando los países nos parecen insuficientes. El texto de negociación ya indica que el resultado de la cumbre será una catástrofe…

La cumbre de Paris tiene el mandato oficial de al menos cumplir tres objetivos: alcanzar un acuerdo a largo plazo de reducción de emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) que evite un calentamiento mayor de 2ººC; conseguir un fondo anual de 100.000 millones de dólares para financiar la adaptación al cambio climático; tomar nota y analizar el efecto acumulado de los compromisos nacionales de reducción hasta 2020. De momento las expectativas no son nada buenas.

Tres preguntas seguidas: ¿Crees que el tema de los refugiados climáticos será aun mas grave en pocos años? ¿Estamos preparados para esto? ¿Se tratará de estos temas en la COP21?

Ecologistas en Acción demanda revisar urgentemente el concepto jurídico de “refugiado” para poder ampliarlo a nuevas realidades sociales, como son las que provocan el deterioro del medioambiente. La regulación del llamado “refugiado ambiental” por el ordenamiento jurídico internacional resulta imprescindible para llenar una laguna jurídica y proporcionar una protección jurídica exhaustiva a los cada vez más numerosos desplazados por razones ambientales, porque las millones de personas que migran por razones climáticas se enfrentan, además, a un vacío legal, político y social. Según ACNUR, en los próximos 50 años podrían migrar por razones climáticas hasta 1.000 millones de personas, principalmente en los países más empobrecidos.

Las consecuencias de un migración masiva ya se están viendo con los refugiados que están llegando de países como Siria, Afganistán, entre otros. 

Las zonas degradadas sufren una merma importante de su población activa y en las zonas urbanas dispara la situación de vulnerabilidad en los cinturones de miseria y la falta de acceso a servicios públicos básicos. En el caso de Siria, la terrible sequía que sufrió el país y la caída en la capacidad extractora de petróleo fueron los factores que precipitaron la inestabilidad social y que sentaron las bases de la guerra y la migración forzosa de millones de personas. Ahora, en vez de acoger a los refugiados, miles de inmigrantes mueren cada año en las rutas migratorias por las políticas restrictivas de la UE y la militarización cada vez mayor de las fronteras.

Las causas del cambio climático hay que buscarlas en nuestro comportamiento. Todos somos parte de la solución al igual que todos somos parte del problema.

¿Cuál es la posición de Ecologistas en Acción? O, ¿la suya a nivel individual?

Denunciamos al Gobierno español y la Unión Europea por sus políticas migratorias que violan sistemáticamente los Derechos Humanos e incumplen la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados. Como con el clima, cuando compramos emisiones, preferimos pagar para que no lleguen.
Olvidamos que nuestra vida acomodada, pese a la crisis, genera la mayoría de los impactos no deseados lejos de nuestras fronteras. Olvidamos cuantos de nuestros gestos cotidianos repercuten sobre la vida de otras personas, y cuando llaman a la puerta para pedir ayuda se la cerramos temiendo por nuestros propios intereses. El problema es muy serio, porque parece como si nos estuviéramos inmunizando ante tanto dolor, como digo generado por nuestros propios comportamientos. ¿Nos están preparando para esto? Desde luego, nuestros dirigentes sí, quizás forma parte de esa aceptación, que nos proponen. Nuestros gobiernos cierran fronteras mientras nosotros cerramos los ojos.

Otro tema muy llamado ahora es el del Fracking, una manera de conseguir energía e hidrocarburos que pocos conocen…

La técnica del Fracking o fractura hidráulica, supone la aceptación de dos principios básicos que manejamos como evidencia: el primero, que los combustibles fósiles y, en general, todos los minerales utilizados por la industria, alcanzaran pronto sus límites de extracción, sino es que lo han hecho ya como en el caso de petróleo, lo que una vez mas deja patente los límites físicos del Planeta. Y, la segunda, es que la industria extractiva, que alimenta al mundo petrodependiente no parará hasta extraer la última gota de combustible fósil, pero con el inconveniente de que al ser cada vez más escasos los recursos , agotados ya los de fácil extracción y alta tasa de retorno energético, las técnicas que se utilizan para su extracción y refino cada vez son más peligrosas para el medio ambiente y las personas.
El gas proveniente del fracking ha sido promovido como favorable para el clima y considerado un “combustible de transición., la realidad es que el gas proveniente del fracking es la transición hacia el caos climático sin un horizonte de salida. Un aumento en el uso de gas natural en el sector de la electricidad, no sólo desplaza a otros combustibles fósiles, sino también desplaza soluciones más limpias, como la eólica, la solar y la eficiencia energética.

Existen varias campañas en concreto para parar ésta técnica y que se dirigen todas hacía las puertas del lugar de celebración de la cumbre. ¿Es España de cuantos colectivos hablamos?

En el marco de la COP21: 1.250 organizaciones de 64 países, entre ellas Ecologistas en Acción, han firmado una carta para pedir a los líderes mundiales que acuerden la prohibición del fracking. En el Estado español 74 organizaciones y plataformas le han hecho llegar esta petición a Mariano Rajoy. Además, del rechazo al fracking, los firmantes piden que se alcance un compromiso para dejar la mayor parte de los combustibles fósiles en el subsuelo y posibilitar así una transición hacia un futuro con energía 100% renovable, necesaria para combatir el calentamiento global.
¿Qué pasa con los suelos después del sometimiento a estas prácticas? ¿Puede volver a usarse?
Las movilizaciones de la sociedad durante los últimos años han demostrado que la ciudadanía rechaza esta técnica debido a los riesgos que conlleva: afecciones a la salud, contaminación de acuíferos, emisiones de gases de efecto invernadero, elevado consumo de agua, aumento del riesgo de seísmos o impacto paisajístico, entre otros. No, es la respuesta.

Por último, hablemos del impuesto del sol. Es una “antipolítica” total hacía paliar los efectos del cambio climático ,¿cuál es la posición de Ecologistas en Acción? ¿Es la energía solar una opción para la desaceleración del calentamiento del planeta?

Por un lado, el autoconsumo eléctrico es un derecho cívico y un instrumento clave a la hora de crear un nuevo modelo energético sostenible que nos permita hacer frente a la realidad del cambio climático. El autoconsumo contribuye a reducir la dependencia energética del exterior -que en el caso del Estado español es del 86%- y genera energía eléctrica de forma descentralizada y respetuosa con el medio ambiente. Por otro lado, incrementa la eficiencia energética, mejora la competitividad de las empresas, crea empleo y fomenta la economía local. Además, es una herramienta que, en manos de la Administración Pública, puede paliar la pobreza energética. Hay que cambiar nuestro modelo energético basado en tecnologías sucias y en recursos que se agotan cada vez más deprisa. Hay que eliminar las formas más contaminantes de producción de electricidad. Éstas son, en primer lugar, el carbón, y en segundo lugar, el petróleo.

Estamos acabando y aún me quedan muchas preguntas: ¿Cuáles son las soluciones que se proponen con respecto a la extracción de gas o hidrocarburos? ¿Tendríamos que ir dejando ya de utilizarlos? ¿Son las energías renovables una completa solución? De nuevo: agrocombustibles no es en algún caso la actual “solución” que se está imponiendo.

Primero, según los estudios más recientes, para permanecer por debajo de los 2ºC necesitamos dejar sin explotar 2/3 del petróleo, el 50% del gas y el 80% de las reservas de carbón, de forma que si excedemos ese consumo la espiral de las retroalimentaciones incontroladas parece estar asegurado. Sin embargo, el consumo de carbón esta en máximos históricos, con China, India, EEUU, Japón Rusia Alemania o Australia consumiendo cantidades ingentes.
Definitivamente soluciones como los agrocombustibles deben de ser descartadas como tal, porque ponen en riesgo la soberanía alimentaria de los pueblos, destinando recursos como las tierras de cultivo y recursos cada día más escasos como el agua, al servicio de la automoción. Los agrocombustibles nunca debieron ser considerados como renovables.
Debemos transitar hacia un sistema energético 100% renovable, pero sin olvidar que dicha transición nunca será completa, pues como se sabe hoy ni el mix mas completo de renovables podría suplir nuestros niveles de consumo actuales, y este es un problema muy serio.

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¿Cuáles son los inconvenientes de las energías renovables?

La disponibilidad, el almacenamiento, y los materiales y minerales necesarios para su desarrollo que, lógicamentem, también tienen un pico de extracción, alguno de ellos no muy lejano. Todo esto nos coloca ante un futuro de escasez energética al que sí o sí tendremos que adaptarnos .¿No será mejor pues comenzar a decrecer con sentido, con conciencia, voluntariamente, que por la fuerza?
Debemos de cambiar nuestra concepción de bienestar, cuestionando los satisfactores que cubren nuestras necesidades esenciales. Las causas del cambio climático hay que buscarlas en nuestro comportamiento. Todos somos parte de la solución al igual que todos somos parte del problema.

Si tuvieses la oportunidad de hablar en esa conferencia durante treinta segundos: ¿cuáles serían sus palabras?

La Pachamama nos dio la vida, nos prestó su casa, nos proporciona alimentos y nos ha permitido prosperar con los recursos que nos presta. Ahora está enferma, porque hemos abusado de ella pero a estas alturas ya hemos comprendido también cual debe ser el camino.

Nuestra inteligencia, con toda esa ayuda de la Pachamama nos ha permitido llegar hasta aquí. Ahora es el momento de volverla a poner a funcionar, pero esta vez de una manera natural como nos ha enseñado Ella. Reconstruyamos nuestro futuro y el de las generaciones venideras explotando nuestras capacidades de crear nuevas alternativas basadas en nuevos satisfactores que nos permitan vivir mejor con menos.

Gracias Cesar.

Foto: Nerea

Nerea

Algunos recursos:

World Resources Insitute http://www.wri.org/blog/2015/06/infographic-what-do-your-countrys-emissions-look

CDIAC http://cdiac.ornl.gov/trends/emis/tre_coun.html

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático http://www.ipcc.ch

FAOSTAT http://faostat3.fao.org/browse/G1/*/E

Acuerdo de París Cop21 completo : http://unfccc.int/resource/docs/2015/cop21/spa/l09s.pdf

Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2013 http://www.appa.es/descargas/Informe_2013_Web.pdf

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