La justicia es como las serpientes

Cuando decidimos poner en marcha este proyecto quisimos buscar una frase que pudiera resumir de la mejor manera la sensación que nuestras experiencias personales y conjuntas nos habían dejado en los últimos años. Algo que expresara el sentimiento compartido de indignación ante la desigual puesta en práctica de los Derechos Humanos en los diferentes contextos. Elegimos por aquel entonces una cita de Eduardo Galeano: “la justicia es como las serpientes, solo muerde a los descalzos”. A pesar de la triste realidad que esta frase refleja, siempre reconforta saber que hay personas dispuestas a luchar para cambiar este orden de las cosas, para conseguir que nos aterrorice la barbaridad que parecemos haber normalizado. Una de estas personas fue precisamente Galeano. Desde el activismo y con un virtuoso uso humanizado de la palabra, nos abrió los ojos y los sentidos y nos alertó sobre todos aquellos peligros que acechaban, no solo a América Latina, sino a toda nuestra sociedad, con ese regusto amargo que le dejaba el saber que escribía “para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué”.

Ayer Galeano se marchó. Y al marcharse nos deja un poco huérfanas pero también nos deja como legado una necesaria tarea que, por utópica, resulta inacabable. Desde este pequeño rincón virtual, seguiremos intentando participar de ella. “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.  Y, ¿qué es Cassandra Errante, sino lo que humildemente intentamos hacer nosotras para cambiar lo que somos?

Candela

Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

“¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible”.

Con sus palabras y su pluma inspiró a personas y movimientos, intervino en la historia desvelando relatos latinoamericanos que muchos en Occidente desconocíamos. Con él se me pusieron los vellos de punta, lloré, aprendí a entender el por qué de algunos rasgos de la idiosincrasia latinoamericana. Y,  así, como un escritor revolucionario que mostró no tener pelos en la lengua, se hizo un hueco en algunas de nuestras estanterías. Instaló en mí la utopía, el seguir caminando y me recordó ese derecho al delirio,”a vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última”.

Nerea

Las venas abiertas, Iruya (Argentina)

Las venas abiertas, Iruya (Argentina)

Desde pequeña tengo un gran amor, un cantautor que murió hace unos años, se llamaba Fabrizio De Andrè. Un anarquista, rebelde, un hombre que cantaba las historias de la calle. Cantaba sobre putas, tontos, desheredados, marginados, mafiosos y sobre las falsas ideologías que crean fanatismos, pero con una elegancia y con una poesía que jamás he encontrado en otro cantautor.

Pues bien, De Andrè tenía un amor visceral por el cantautor francés Georges Brassens, del que tradujo muchas canciones. Y yo siempre quedé impactada por sus declaración sobre el respeto que tenía al poeta francés: decía que le había turbado tanto su vida que sin él jamas hubiera empezado a escribir canciones. A pesar de esto, jamás quiso conocerle en persona, porque tenía una sensación de miedo mezclada con un un enorme respeto, con una gran timidez y el temor de que sus expectativas fuesen demasiado altas y que la realidad pudiera derribarle el mito que había construido él mismo sobre George Brassens.

Ayer pensé en esto, porque fue ayer cuando me puse a pensar en aquella vez que vi a Eduardo Galeano en la Feria del Libro en Sevilla, en 2012.

Mi sensación al verle fue muy parecida a la que De Andrè tenía por Brassens, con una variante: jamás se me hubiera podido pasar por la cabeza que el conocerle habría cambiado mi casi devoción hacia este gran Maestro.

Con sus letras, con su voz, con su manera tan brillante y sagaz de contar la realidad, otra realidad, me ha abierto las puertas del mundo.

Las venas abiertas de América Latina fue la piedra miliar que marcó mi nueva apertura mental, fue la ventana que me permitió acercarme a una nueva realidad, quitándome las gafas eurocentristas que se me habían puesto al nacer.

“El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que sobra es gente. Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. Cada vez queda más gente a la vera del camino, sin trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las máquinas: el sistema vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masivamente mujeres y siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcados, pero cosechan niños; porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo el sol en estas tierras espléndidas que podrían brindar a todos lo que a casi todos niegan”.

Seguí leyendo a Galeano, escuchando su voz, imaginando un mundo que todavía no había pisado, pero lo imaginaba supuestamente de la mejor manera que podía gracias a él.  Las imágenes, los olores, la realidad, la pena del alma, la frustración, el anhelo de un mundo mejor…y mucho más.

Fue por esto que no logré acercarme a él aquella vez, fue por esto que me quedé en silencio, a pocos metros de distancia, escuchando su voz mientras relataba páginas de Los hijos de los días, con los ojos bien abiertos para no perder ni un segundo y con los pelos de punta como una niña chica.

Y me fui, con el corazón lleno de esperanza.

“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.”

Elisabetta

Frase de Eduardo Galeano. Acción Poética.

Frase de Eduardo Galeano. Acción Poética.



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2 responses to “La justicia es como las serpientes

  1. Mil gracias Candela, Nerea y Elisabetta por vuestra personal y sentida aportación al gigante Galeano. Pequeños granitos de humildad, los vuestros, que sólo pueden esconderse entre los deditos de los pies de aquellos descalzos que les muerden las serpientes…

    • Gracias por tus palabras. Cómo tú queremos compartir con los demás nuestras reflexiones, no sabemos si son las más certeras, pero esperamos que al menos inviten a repensar, discrepar o tan sólo a opinar.Practicamos nuestro “derecho al delirio” 😉 ¡Ánimo y a seguir escribiendo!Te seguimos…

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