Erase una vez la pjatilietka

No siempre son los libros “para adultos” los que nos dan lecciones de vida. Muchas veces, tal como nos enseñaban Esopo, Andersen, Rodari y muchos otros fabulistas, la “moral” se transmite de manera más incisiva y al mismo tiempo más manejable a través de las fábulas y de los cuentos de hadas.

Hace pocos días asistí a una actuación teatral y musical en la que el actor (muy buen actor de hecho) recitaba una fábula maravillosa sobre la tradición popular de Cerdeña con una gran moral cotidiana y una notable ética futura.

La fábula era esta:

…Un niño duerme.

Hay una jarrita de leche para cuando despierte.

Un ratón bebe la leche.

El niño, al no tener su leche, grita, y la mamá también.

El ratón, desesperado, empieza a golpearse la cabeza contra la pared, pero se da cuenta de que eso no sirve de nada, entonces corre a pedirle leche a la cabra.

La cabra le dará leche al niño si tiene hierba para comer.

El ratón va a ver al campo para que le dé hierba, y el campo árido quiere agua.

El ratón va a la fuente.

La fuente ha sido destruida por la guerra y el agua se pierde: quiere al albañil; éste quiere las piedras.

El ratón va a ver a la montaña y se desarrolla un diálogo sublime entre el ratón y la montaña que ha sido desarbolada por los especuladores y muestra por todas partes sus huesos sin tierra.

El ratón le cuenta todo lo sucedido y promete el niño que, cuando sea mayor, volverá a sembrar pinos, encinas, castaños, etc.

Así, la montaña da las piedras, etc., y el niño recibe tanta leche que hasta se puede bañar con ella. Crece, siembra los árboles, todo cambia; desparecen los huesos de la montaña bajo el nuevo humus, la precipitación atmosférica se normaliza porque los árboles retienen los vapores e impiden que los torrentes destruyan la llanura.

En fin, el ratón concibe un verdadero plan de trabajo, orgánico y conveniente para un país arruinado por el desmonte…”

topi

La piatilietca (o pjatilietka) es conocida más comúnmente como “plan quinquenal”, el instrumento de política económica utilizado en los regímenes con una economía planificada, generalmente los regímenes socialistas y comunistas.

El ratón en cuestión, se esfuerza durante todo el desarrollo de la historia para encontrar una solución a cada problema que se presenta, construyendo la resolución final en la base de un plan preestablecido, basado en la mera colaboración y cooperación de los sujetos que trabajan individualmente, pero siempre con la ayuda de los demás, aportando al plan (que el autor define como piatilietca) los recursos que tienen a disposición.

En definitiva,  comparándolo directamente con la política, esta fábula prueba que la productividad, la colectivización, la nacionalización y todos los ejes sobre los que se concentraban los planes de trabajo quinquenal de la URSS (o de la actual República Popular China) pierden valor ante la fuerza de la cooperación y de la colaboración de las personas.

Una crítica a un sistema económico que mucha gente idolatraba, una exaltación de la pureza de los valores morales del ser humano que, gracias a la simplicidad de las palabras con las que se describen, adquieren aún más valor.

La fábula era un regalo precioso de un padre a su hijo, Delio, un hijo que dicho padre no veía hace tiempo, y fue escrita el 15 de junio de 1931.

El padre en cuestión era Antonio Gramsci.

Elisabetta

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