Sonidos de la violencia

Ruido de llaves. Cierre de puerta. El juego de los niños se para. Silencio. Pasos que se acercan. Silencio. Reproche. Golpe. Grito. Insulto. Patada. Grito. Objetos que se rompen. Súplica. Gritos. Puñetazo. Insultos. Pasos que se alejan. Llanto. “Mamá, no llores”. Llanto. Silencio. Tic-tac. Tic-tac. “Perdona”. “Te quiero”.

No hay sirenas. No suena el timbre.

Así suena la violencia de género. O, al menos, así puede sonar en muchos de los casos. En otros casos no hay golpes, pero hay insultos o humillaciones, hay violencia sexual, o económica. O todo.

Un día. Y otro. Aquí. Y allí.

Y suena esta violencia contra ancianas, jóvenes, mujeres de mediana edad, solteras, casadas, divorciadas, separadas, con hijos, sin ellos, ingenieras, empleadas del hogar, cantantes, peluqueras, amas de casa, españolas, peruanas, alemanas, turcas, lituanas, nigerianas, católicas, musulmanas, ateas, pobres, ricas. Ése es el “perfil” de la mujer maltratada en el mundo.

Bebé paseando al bebé

Y es que sólo hace falta cumplir un requisito para ser potencial víctima de este tipo de violencia: ser mujer. El resto de ingredientes ya vienen dados por la sociedad patriarcal en la que vivimos. Y, nos guste o no, todos y todas contribuimos a conformarla y perpetuarla. Con pequeños gestos o frases, intencionados o no, que ya hemos asumido como normales ¿Acaso existe mucha gente que, a lo largo de su vida, nunca haya hecho, o al menos escuchado, uno de estos comentarios?:

¿Estás embarazada? Ah, ¿que es niña? Pues, ya verás, las niñas son muy complicadas de llevar.

– ¿Y para Reyes qué quieres? ¿La cocinita o el carrito para el muñeco bebé?

– …y el príncipe llegó y rescató a la princesa…y fueron felices para siempre.

– Tienes que ser una niña responsable.

– Con esa falda tan corta no sales, ¡castigada!

– Si vas a volver tarde, que te acompañe Juan a casa.

– Hay que ver esta niña, está cada día con uno diferente…¡Así no encontrará marido!

– Vistiendo como viste, no me extrañaría que cualquier día le pasara algo…

– Se casa la niña, ¡será el día más feliz de su vida! Y su marido es estupendo: ¡le ayuda con las tareas de la casa y todo!

– ¿Pero has quedado con tus amigas? ¿Y tu marido? El pobre se ha quedado solo en casa, si luego se va con otra no te extrañes.

– ¡Qué buen puesto de trabajo tiene Carmen! Aunque todos sabemos cómo lo ha conseguido…

– Le gustaba mucho su trabajo pero ha tenido que dejarlo para poder encargarse de los niños y la casa.

– Y si ya ha decidido dejar el trabajo y quedarse en casa, ¿para qué quiere ahora apuntarse a las clases de inglés?

– El marido es un poco celoso, pero es porque la quiere mucho. Eso sí, cuando se enfada tiene su genio, como es normal…

Pues de aquellos barros, estos lodos.

Candela

Foto: José Eugenio Gómez Rodríguez

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s