25 de noviembre: un recordatorio sobre la violencia que aún debemos erradicar

Hace apenas quince años que se conmemora el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Hace apenas veintiún años que se aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer.

 Y digo “apenas” porque la violencia hacia las mujeres –así, en plural- lleva siglos presente en nuestras sociedades, no importa la ideología política, no importa el modelo económico, no importa la religión, la constante es siempre la violencia hacia las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones.

Hace unos meses mientras buscaba información para un trabajo de la universidad me encontré con dos instrumentos jurídicos interamericanos que me dejaron sorprendida. Desconozco si mantienen su vigencia, pero el sólo hecho de que hayan sido concebidos, aprobados y ratificados es una muestra de que la desigualdad entre hombres y mujeres ha llegado a niveles extremos que ha sido necesario recurrir a falacias jurídicas para intentar revertir los efectos del patriarcado que tan arraigado se mantiene.

Los instrumentos jurídicos a los que me refiero son: la Convención Interamericana sobre concesión de los derechos civiles a la mujer y la Convención Interamericana sobre la concesión de los derechos políticos a la mujer, ambas convenciones datan de 1948, de la Novena Conferencia Internacional Americana.

Y es que, cuando me encuentro con este tipo de cosas es cuando constato que el lenguaje sí importa, porque es reflejo de lo que se piensa, de lo que se cree, de lo que se ha interiorizado como natural, “normal”. Bien dice una frase que “el que nombra al mundo, lo posee”. Y sí, estas convenciones son fiel evidencia de ello, en una conferencia internacional, un grupo de funcionarios del continente americano decidieron, de buena onda, “concederle” derechos civiles y derechos políticos a las mujeres de sus países, y seguramente fueron aplaudidos por tan generoso gesto.

Alex Torres. Marcha de las Putas, Tijuana 2014.

Alex Torres. Marcha de las Putas, Tijuana 2014.

Cada vez que leo en un texto “el hombre” o “del hombre” y el autor o autora pretende hacerme creer que en esa frase incluye tanto a hombres como a mujeres, no puedo evitar sentir que me quieren ver la cara, como nos la han visto durante siglos.

Sin duda la violencia tiene diferentes medios para manifestarse, la falsa igualdad jurídica alcanzada en las últimas décadas hace que muchos y muchas piensen que la lucha ha concluido, que la meta fue alcanzada y en consecuencia, que se debe enfocar los esfuerzos en lograr otras reivindicaciones. Sin embargo, la realidad nos golpea a diario con una situación muy distinta.

No basta con crear más instrumentos jurídicos nacionales y/o internacionales, con crear nuevos tipos penales que sancionen de manera más gravosa los asesinatos de mujeres; el fenómeno de la violencia hacia las mujeres es un elemento estructural que se ha arraigado fuertemente en la cultura y es desde la cultura que debe revertirse.

Mientras persistan estereotipos que dividan los “asuntos de hombres” y los “asuntos de mujeres” en función de colores y criterios de similar naturaleza, será necesario continuar conmemorando fechas como las de hoy, que nos recuerdan que hay temas, como el de la violencia, que aún están pendientes de ser erradicados.

Sandra

Foto: Alex Torres

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