La despenalización del aborto: de lo político a lo jurídico

La violencia de género es universal, eso a muchas y muchos ya nos ha quedado claro. Sin embargo, la lucha contra esta manifestación de violencia es menos universal de lo que debería. Las mujeres hemos sido y seguimos siendo objetos -no sujetas-, de cuanto señalamiento es posible en cuanto a nuestra razón “natural” de ser, cómo debemos actuar, a qué debemos aspirar y hasta cómo debemos lucir. Todo mundo parece tener una opinión respecto a cualquiera de los ámbitos de nuestra vida.

Resulta curioso que temas que corresponden a la esfera de la intimidad y privacidad de las personas, como la sexualidad, por ejemplo, cuando se trata de las mujeres, saltan al debate público y se vuelven asunto de interés nacional. Curioso además, que en estos debates la opinión que menos interesa escuchar es justamente, la de las mujeres.

Este 28 de septiembre se celebra el Día de la Acción Global por la Despenalización del Aborto, que sin duda es otro de los temas de carácter privado que no obstante, ha pretendido ser “resuelto” mediante la discusión pública plagada de ideas prejuiciadas lideradas por los sectores más conservadores de la sociedad.

En El Salvador, luego de que organizaciones, que se autodenominan defensoras de la vida, organizaran junto a la Iglesia Católica una cruzada por el reconocimiento de la persona humana desde el momento de la concepción, la puerta del debate sobre la despenalización del aborto quedó cerrada con cuanto candado estuvo a disposición. Y así continúa.
Actualmente, 17 mujeres se encuentran cumpliendo condenas en un centro penal debido a que fueron sentenciadas por haber abortado, la mayoría por razones de mala atención médica. Organizaciones feministas han impulsado una campaña solicitando el indulto para estas 17 mujeres condenadas a largas penas privativas de libertad.

Y es que, es frecuente escuchar opiniones que sostienen como argumento en contra de la despenalización del aborto, que esto daría luz verde para que las mujeres se practicaran abortos “a diestra y siniestra”, como si de comer dulces se tratara. Por lo que se lucha al tratar de conseguir la despenalización del aborto es por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, algo que hasta ahora ha estado en manos de cuanta institución política, pública o religiosa existe, y en su mayoría, dirigida por hombres.

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El año pasado el caso de la joven conocida como Beatriz puso nuevamente el tema sobre la mesa y no fueron pocos los sectores conservadores, entre ellos algunos de carácter “científico” que se rasgaron las vestiduras defendiendo el derecho a la vida del bebé, aun cuando éste no tenía posibilidad alguna para sobrevivir una vez fuera del vientre materno. Al final, el debate se trasladó de lo político a lo jurídico y fue la Sala de lo Constitucional quien terminó “resolviendo” el asunto, de acuerdo a las ideas prejuiciadas que han sido convertidas en normas jurídicas de obligatorio cumplimiento.

La doble moral detrás de la intromisión estatal en algo tan privado que compete únicamente a las mujeres, es innegable. Hay quienes refieren incluso, que llevar a término un embarazo es la consecuencia que las mujeres deben afrontar por su comportamiento sexual irresponsable. Asistimos entonces a una idea de maternidad forzada como especie de castigo por haber ejercido el derecho a la sexualidad fuera de los estándares puritanos que, curiosamente, rigen solamente para las mujeres. Como si concebir fuera un acto de exclusiva responsabilidad de las mujeres.

Sin duda alguna, hace falta mucho trabajo por hacer para devolver a las personas el derecho de decidir sobre los temas de exclusiva índole privada y que por ahora han sido secuestrados por el poder punitivo del estado con la aquiescencia morbosa de quienes dicen defender la vida dentro del útero, porque una vez afuera, poco les interesa el futuro de esos niños y niñas, que en algunos casos serán una cifra más de las estadísticas de pobreza y exclusión que ya nos acostumbramos a leer en cuanto informe sale publicado.

Sandra

Foto: Elisabetta

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2 responses to “La despenalización del aborto: de lo político a lo jurídico

  1. Pregunto: ¿Y si en vez de abortar no se le da ese bebé a una pareja que desee adoptar?
    Si es por un tema económico estoy seguro que la pareja que quiera adoptar estara totalmente dispuesta de llevar los gastos. Y asi das una vida y haces feliz a otras personas
    ¿Les parecería valido este argumento?

  2. Estimado El fondo de la copa:

    Tu aporte es uno de los argumentos que usualmente se esgrimen sobre este tema como una opción para convencer a las mujeres de que abortar no es necesario. Y debo decir que, al menos en mi pais, las opciones de albergues para niños y niñas que no tienen familia no son las mejores, y son muy pocos y pocas los que terminan siendo adoptados. Porque, otra vez las ideas conservadoras, he escuchado infinidad de ocasiones que adoptar “no es lo mismo” y que “no hay como tener a un hijo que sea sangre de tu sangre”. Te aseguro que muchos de los que derrochan estas espledorosas frases son miembros de esta organizaciones “Pro- vida”.

    El punto acá es que otra vez nos estamos quedando en la idea de proteger los derechos de la persona que aún no ha nacido, pero ¿y la madre? ¿y si el embarazo es una faceta que la mujer no desea experimentar? He conocido casos de mujeres que ya se habían practicado una esterilización y apesar de ello, volvieron a resultar embarazadas. El asunto de fondo es ¿una mujer está obligada a vivir un embarazo? ¿estamos obligadas a procrear aun contra nuestra propia voluntad?

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