¿Fashion no quita cerebro?

San Salvador – Recientemente vallas publicitarias y anuncios televisivos han sido desplegados para dar a conocer la nueva campaña de una tienda de zapatos. De entrada, el eslogan se queda en un iluso intento de ruptura de ideas estereotipadas según las cuales la belleza está peleada con la inteligencia, en especial cuando de mujeres se trata.

En un par de vallas publicitarias he podido apreciar frases como: “mi pintalabios no cubre mi voz”, “mi IQ es más alto que mis tacones” y “sé decir fashion en 10 idiomas”. En el afán de transmitir un mensaje en contra de los estereotipos lo único que han logrado con las citadas frases es reforzar las ideas que supuestamente quieren combatir.

Y es que, cuando el verdadero objetivo de la publicidad es venderle zapatos a las mujeres –algunos irracionalmente incómodos- resulta absurdo pretender, además, vender la idea de que las campañas están orientadas a reivindicar el derecho de aquellas a no ser juzgadas por su apariencia.

En un país en el que los casos de feminicidio y en general, donde las manifestaciones de violencia de género, están a la orden del día, campañas como ésta lo único que logran es perpetuar la idea de que las mujeres somos un objeto, una cosa que se puede moldear y manipular para que piense, sienta, actúe y/o se vista de cierta manera, generalmente la manera que favorece a los intereses del mercado.

Fashion no quita el cerebro

En una oportunidad acompañé a un amigo a comprar zapatos y por primera vez puse atención al diseño de los zapatos para hombre, casi todos ergonómicos, diseñados para brindar comodidad además de buen aspecto. No pude evitar hacer la comparación con el diseño de los zapatos para mujeres, la mayoría consisten de trozos de madera, a veces sin ninguna superficie de material suave que las cubra, plataformas a las que literalmente hay que subirse y hacer milagros para mantener el equilibro estando de pie y hacer malabares para poder caminar con ellas; y ni qué decir de los clásicos tacones, que no son más que clavos altos y delgados capaces incluso, de deformar el pie.

Los zapatos para hombre son hechos pensando en que estos realizan arduas tareas físicas, razón por la que necesitan comodidad para poder desplazarse y disminuir, en lo posible el agotamiento.

En cambio, la mayoría de zapatos para mujeres están pensados para “lucir bien”, para moldear la figura femenina y que resulte más atractiva a la vista, sí como un maniquí que permanece expuesto en una vitrina; como si las mujeres no desempeñáramos trabajos que impliquen esfuerzo físico alguno.

Pienso en las mujeres que trabajan en las maquilas, en las que se pasan el día vendiendo en las calles o en los mercados, en las que caminan largas distancias para llegar a sus trabajos y en el camino llevar a sus hijos e hijas a la escuela o guardería, y estoy convencida de que esta campaña no está dirigida a ellas.

La publicidad, a veces, además de engañosa es perversa; se sirve de los discursos reivindicadores de derechos para crear campañas y banalizar el contenido de aquellos. Esta campaña es claro ejemplo de ello.

Sandra

Foto: Elisabetta

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