La libertad de expresión: una utopía

Emanan muchas preguntas en la reflexión sobre qué significa este derecho, pero se me repite una y otra vez ésta: ¿existe algún lugar en el que la Declaración de los Derechos Humanos se respete y por ende este derecho sea gozado con plenitud? ¿Será que la la libertad de expresión es una utopía?, y con ella, ¿también todos los derechos humanos proclamados?. Cuando digo utopía me refiero a la definición de Fernando Birri que Eduardo Galeano citó en un programa. Utopía como algo inalcanzable, pero que sirve de impulso:

“Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos más. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine nunca la voy a alcanzar. ¿De qué sirve la utopía? Sirve para eso: para caminar”

En la sociedad actual la libertad de expresión es uno de los tantos poderes de los que dispone la propiedad privada para imponer a las mayorías su imagen del mundo. Lo que llamamos libertad de información es libertad de consumo. Hay quien dice que para que exista la libertad de palabra – por ende de información – la comunicación debiera ser un medio público tal como la sanidad o la educación. Todos tendríamos el derecho a expresarnos con el mismo poder de difusión.

Divago y pregunto a los periodistas: ¿duermen bien por las noches?. Utilizar su herramienta de trabajo como medio de manipulación a favor de tiranos y corruptos llamados gobernantes requiere arrodillarse de una manera que tiene que doler. Como decía Pere Rusiñol, periodista de la Revista Mongolia, existen muchos profesionales, buenos periodistas en los medios. Sin embargo, “es muy difícil hacer periodismo cuando la nueva propiedad de los medios son los bancos. La política de los medios no es ser más sensibles a la sociedad, sino salvaguardar el poder”. ¡No somos súbditos!, decían muchos manifestantes estos días.

Varias cosas se pasan por mi cabeza sobre este dilema. Una de ellas es el hecho de que existan cada vez más medios a través de los cuales expresar nuestra opinión y difundir información y a su vez, esto genere una reacción alérgica a los políticos cuyo único antídoto que encuentran es establecer normas que tratan de silenciar nuestras voces. En España sucede con las reformas del Código Penal y de la Ley de Seguridad Ciudadana, con una serie de “nuevos delitos” imputables a manifestantes y un agravamiento de las sanciones. No hace mucho fue detenido en España un joven, solo por tuitear su “aprobación” con el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco.

En datos de otros países hace no mucho publicábamos sobre Turquía,  cuyo gobernante impone restricciones arbitrarias que impiden el acceso a sitios web, y se han dictado órdenes temporales de cierre de periódicos, además de las amenazas de violencia contra personas que expresaban abiertamente sus opiniones. Otro ejemplo, Egipto: este mes en El Cairo se condenaba a 15 activistas, entre ellos el bloguero Alaa Abdel Fattah, por motivación política, es decir, por protestar pacíficamente.

En el nombramiento de nuestro querido nuevo rey se prohibieron banderas según su color, imponiendo sin posibilidad de referéndum la continuidad de un régimen monárquico. En España gozamos de Libertad de expresión y derecho a manifestarnos según la Constitución, aunque vemos poco a poco su represión y la manipulación de las protestas en los medios. ¡Libertad de expresión, democracia, vamos!

Gozamos de una libertad declarada en uno de los documentos más vulnerados de la historia. Los Estados han olvidado que su deber es proteger los derechos humanos, garantizar el bienestar de aquellos a los que gobiernan y no ejercer el control y establecer mecanismos de prohibición que influyan a estos derechos. Esto no es nuevo, ya conocemos este discurso, pero creo necesario seguir reflexionando sobre él. Darse cuenta de que es tiempo de cambio y empezamos a luchar, muchos ciudadanos se organizan, y vamos levantando nuestras voces como podemos. Salimos a la calle a pedir lo que queremos, a golpear al poder por sus decisiones autoritarias, pero es preciso cumplir con unos deberes también. Democracia es responsabilidad. Muchos de nosotros hemos delegado nuestro poder, nos hemos olvidado de que la democracia requiere responsabilidades, no digo que nos merezcamos lo que estamos obteniendo, para nada. Sin embargo, sí que todo estos años de silencio nos dan el resultado de una libertad de expresión ausente y con poca fuerza. Y que el rey abdique supone una revolución ahora, pero ¿porqué no le hemos pedido antes abdicar si tanta gente no lo quería?

Reconozco cierto cinismo en mi discurso, siento las molestias. Se sufren muchas restricciones a modo de multas, censuras explícitas e implícitas, amenazas, cárcel y hasta muerte y esto dificulta el proceso de lucha, nos lleva al silencio.

¿Pueden imaginar cuántas personas están encarceladas, son torturadas o han muerto por manifestar su orientación sexual? ¿No es, también, libertad de expresión, poder mostrar mis sentimientos hacia otro sin miedo?

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión” Art. 19 de la Declaración de los Derechos Humanos

Nerea

Foto: Elisabetta

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3 responses to “La libertad de expresión: una utopía

  1. Pingback: Libertad de prensa (¿?) en los últimos tiempos | Cassandra Errante·

  2. Dudé si no deberías haber puesto el título entre interrogantes, pero pensandolo bien así es más acertado, más realista y más acorde a lo que dices. He enlazado tu artículo y el de Elisabetta en mi face, no se si eso es libertad de expresión, o más bien solo su sucedaneo, pero por el momento es algo que puedo hacer.

  3. Gracias Roberto, confieso que al principio para mí era una pregunta. Sin embargo, cada vez me doy más cuenta de que esos derechos humanos de los que hablamos se vulneran cada día sin ningún miramiento. Actúan como utopía hacia la que caminar para muchos, son el objetivo, el impulso, para seguir luchando por nuestra dignidad. Dignidad humana que es el resumen de todo el contenido de esos derechos para mí, más pluses que añadiría por supuesto. No hemos de olvidar que esos derechos no tienen en cuenta una parte muy grande que es la sostenibilidad de la Madre Tierra, sin ella ¿cómo conseguir todo el resto? No me alargo más. Agradezco que nos leas, nos compartas. Libertad de expresión es un concepto y como tal en su uso varía. Un abrazo

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