Lo que el Dakar nos dejó

Como es sabido el afamado Rally Dakar (ex París-Dakar) mudó sus carrocerías al nuevo continente en procura de alejar lo más posible de tierras europeas sus escándalos y conflictos políticos, sociales y ambientales. Lo mismo que rechazaron gobiernos de Europa y África fue tomado como una bendición por Argentina y Chile, quienes abrieron sus puertas a la competencia internacional en el año 2009, incorporándose luego Perú y Bolivia. Claro está que la carrera ha tornado en comercial antes que deportiva, y cuentan más los réditos económicos que puedan obtener las grandes marcas de la industria automotriz que la demostración de destrezas sobre ruedas en geografías hostiles al hombre.

La comunidad kolla de Rumi Cruz supo por medios periodísticos que el Rally pasaría este año por sus territorios ancestrales, ya titulados como comunitarios. La noticia causó gran preocupación ya que conocían de consecuencias producidas por el paso de la competición en territorios de otras comunidades en años anteriores, en especial la contaminación del suelo y agua, migración y muerte de animales, daños y abusos varios. Entendiendo que ejercían derechos de máxima jerarquía, solicitaron al gobierno de la Provincia Jujuy que les brinde información y consulte para prestar su consentimiento previo, libre e informado (o no). Ante el silencio oficial recurrieron al Defensor del Pueblo. De ninguno hubo respuesta.

Por último decidieron hacer una manifestación pacífica en sus territorios en repudio a lo que sentían como una invasión arbitraria, inconsulta e injustificada. Otras comunidades indígenas se solidarizaron y enviaron delegados para acompañar en la acción, sus vehículos fueron detenidos en Abra Pampa y se les impidió el tránsito, pero convencidos de la importancia de su apoyo caminaron siete horas durante la noche para acompañar a sus hermanos en la medida.

corte dakar

La mañana del 12 de Enero de 2014 la organización oficial ya había decidido modificar el trazado de la competencia, no obstante la policía cumpliendo órdenes superiores desplegó sus fuerzas contra los manifestantes para evitar que el ejemplo cundiera en ocasiones posteriores. No faltaron las balas, agresiones físicas, humillaciones e insultos discriminatorios. Diez personas fueron detenidas, entre ellas dos mujeres, dos periodistas indígenas, el intendente de la localidad El Aguilar y un cura católico. Los llevaron en un patrullero lastimados, esposados e incomunicados por más de cinco horas. A sus familiares se les privó de toda información respecto a su condición y paradero, estando por tanto desaparecidos por ese período conforme a la definición de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, tratado internacional ratificado por Argentina y con rango constitucional.

Cuentan los detenidos que para evitar al gentío y a los medios de comunicación el camión de la policía tomó rutas alternativas y se atascó en medio de las piedras mientras cruzaban un río (se presume que el vehículo no contaba con las condiciones técnicas de los coches Dakar ni con la pericia de sus conductores). Los auxilió una camioneta de la Secretaría de Turismo que ostentaba en uno de sus lados el slogan “Pachamama somos Todos”. Curiosa paradoja pues se estaba expulsando a los hijos autóctonos de la Pachamama para permitir el ingreso y la diversión de hijos foráneos.

Cuando el Dakar pasó liberaron a los detenidos. Pero las imputaciones penales por desobediencia y resistencia a la autoridad siguen su curso contra todos ellos.

Imputados por la represión, ninguno.

Rodrigo Solá

Fotos: Rodrigo

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