¡Qué escriba Cassandra, la leemos!

Cuando Helena llegó a Troya junto a Paris todos la amaban, sin embargo, Cassandra no sentía esa adulación por ella y vaticinó que ésta traería la desgracia a la ciudad. La joven que gozaba el don de la profecía iba advirtiendo de los peligros que sobrevenían,  pero, nadie la creía.

Cuentan que Apolo, se había enamorado de la belleza de Cassandra y ésta al negarle su entrega, la privó del poder de la persuasión. De esta manera, quedaron sus augurios vacíos de certeza. ¿Y si se hubiese hecho caso a Cassandra? ¿se hubieran evitado los terribles sucesos que acontecieron en Troya? La mitología no tiene una única versión acerca de la sacerdotisa de Apolo, aunque con este relato creemos describir un poco la intención de nuestro blog. Ruinas

En Cassandra Errante os invitamos a divagar, reflexionar, debatir y comentar en conjunto. Cada uno que crea lo que quiera. Como decía Joaquín Herrera Flores, figura que a muchos de este colectivo nos ha inspirado, “no hay, pues, nada que pueda ser considerado en sí mismo, al margen del contexto específico en que surge y sobre el que actúa”.  ¡Bienvenidos!

Nerea Álvarez

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